
Una llamada producida a las 12:26 horas, tiempo local de California, alertó a los servicios médicos de Los Ángeles de la necesidad de una ambulancia en la residencia del cantante Michael Jackson en Holmby Hills. El cantante había sufrido un paro cardíaco. Dos horas más tarde, distintos medios de comunicación especulaban sobre la muerte definitiva del Rey del Pop.
Los Ángeles Times confirmaría su situación: Michael Jackson estaba en coma y en peligro de muerte… Minutos más tarde, médicos del Ronald Reagan UCLA Medical Center de Los Ángeles anunciarían el deceso del icono mundial de la música.
Niño prodigio a “Rey del Pop”
Jackson era quizás el artista más electrizante de los años ochenta: famoso por sus bailes y su voz alta salpicada de chillidos. Su guante solitario y su chaqueta militar condecorada, aparte de su quirúrgica apariencia, eran los símbolos que más lo distinguían. ¿Cuál de sus caras prevalecerá ahora? La de niño prodigio que encandilaba con su voz en los Jackson 5. La imagen pubescente que se llevó de largo al mundo de la música con Thriller. O Tal vez la de quien nunca logró despegarse de las acusaciones de abuso de menores, con un escueto “no culpable” de parte del jurado. Probablemente prevalezca la amalgama: una vida de 50 años que incluyó todas esas facetas.
La carrera de Jackson fue una batalla para salir del barro de una niñez con privaciones hasta ser una de las figuras populares de la música a escala planetaria. Y luego, otra vez la caída, en los últimos años, alimentando páginas de la prensa amarilla. Hace 26 años, la edición de Thriller, el disco más vendido de la historia, fue una divisoria de aguas en su vida. Antes, la compañía Motown lo vio llegar a la fama en Jackson 5, a la par de cuatro de sus ocho hermanos, surgidos de una familia de clase baja de Indiana.
Ascenso en picada
El éxito fue inmediato. El mundo lo atribuyó al toque de Midas del más pequeño. Tres años luego se iniciaría con éxito en solitario.
Thriller llegó en 1982, con ventas millonarias en el mundo. Megaestrella global, se dio el lujo de hacer del video de la canción principal del disco, un cortometraje de 13 minutos. Más tarde vendrían muchas más excentricidades de poco valor artístico.
Durante los ochenta, su cara fue asociada al emprendimiento de USA for Africa. En los noventa los brillos se hicieron más espaciados. Su historia amorosa también tuvo primeras muestras públicas en estos años. Una boda con Lisa Marie Presley, hija de Elvis, que duró 18 meses. Más tarde, segundas nupcias con Deborah Rowe, con quien tuvo dos hijos. El tercero llegaría a través de alquilar un vientre.
Esta década fue un golpe atrás de otro. Primero problemas con su discográfica. Y tres años después las denuncias que lo llevaron al banquillo por presuntos abusos sexuales en su rancho de Neverland. Fue declarado no culpable en un proceso del que nunca salió indemne. Los últimos tiempos estuvieron repletos de rumores: que se le iba a caer la nariz, que sufría graves problemas económicos… Hace unos meses había anunciado su retorno a los escenarios, algo que no pudo concretar. Se perdió una oportunidad de revancha el hombre que mostró mil caras y sólo una insuperable: la de la música.




